Reseña Institucional.

El progreso de las ciencias médicas y biológicas en el siglo XIX, la repercusión de la obra de Claude Bernard (1813-1878), de Rudolf Virchow (1821-1902), de Robert Koch (1843-1910), de Louis Pasteur (1822-1895) y todo el esplendor de las escuelas médicas francesas, de Viena, de Berlín y de Edimburgo, eran un estímulo para la creación de una escuela médica en el país.

Un profundo y progresivo cambio en la mentalidad dirigente, inspirada entonces por la doctrina filosófica del positivismo y el evolucionismo darwiniano, sobre todo a través de Spencer, valoraba la importancia de las ciencias naturales, hasta entonces casi ignoradas en la Universidad, creada en 1849. Recién en 1874 se incluyeron en el presupuesto de la Universidad una cátedra de Física y otra de Historia Natural, paso previo indispensable para los estudios médicos a organizarse en el futuro.

La Facultad de Medicina de Montevideo se funda por decreto del 15 de diciembre de 1875 con dos cátedras, la de Anatomía y Fisiología. La fundación se inscribe junto a la ley de educación común (1877) y a la del registro civil (1879) en la lucha que en esa época entablaban las tendencias liberales y progresistas de nuestro país, contra los reductos más reaccionarios. En ese ambiente político enrarecido y con las dificultades que cabe imaginar por la falta total de recursos, se iniciaron en 1876, en un pequeño e inadecuado local del viejo edificio de la Universidad, en la calle Sarandí esquina Maciel, los cursos de anatomía y fisiología.

Fue designado primer Decano el doctor Suñer y Capdevila, quien se encargó de elaborar el primer plan de estudios y reglamento de cursos y exámenes.

Los cursos comienzan en el año 1876 después de haber ganado el concurso de los llamados a las respectivas cátedras, el Dr. Francisco Suñer y Capdevila la Cátedra de Fisiología, y el Dr. Julio Jurkowski la Cátedra de Anatomía. Nuestra facultad se inicia con la docencia de estos dos médicos extranjeros, el primero español, el segundo polaco; y así sucesivamente en los comienzos, la mayoría del profesorado continuaría siendo ocupado por médicos extranjeros: españoles, italianos, alemanes, y polacos fueron los que impulsaron el crecimiento de la facultad. Esta influencia es tal que los decanos 1 son todos extranjeros hasta 1884 cuando por primera vez es electo como decano un médico uruguayo, el Dr. José Máximo Carafí, siendo el 8º decano que tiene la facultad.

El primer plan de estudios de la carrera de medicina de nuestra facultad aprobado por el Consejo Universitario y el Poder Ejecutivo entró en vigencia el 12 de mayo de 1877, el cual fijaba una duración de 5 años de estudio y para obtener el título de “Doctor en Medicina y Cirugía” se exigía la presentación y defensa de una tesis final, que fue obligatoria hasta 1902. Además la Facultad de Medicina también como carreras accesorias brindaba las de Dentista, Partera y Flebótomo.

El primer egresado fue el doctor José María Muñoz Romarate en 1881, quien es acusado por ejercicio ilegal de la medicina puesto que no había registrado su título ante la Junta de Higiene Pública como lo hacían todos los médicos extranjeros que venían a ejercer la medicina en Uruguay. Este es uno de los primeros problemas que nuestra facultad debió afrontar ante las autoridades encargadas del contralor del ejercicio de la profesión médica, que finalmente se resolvió debiendo obligatoriamente todo médico egresado inscribir su título en la Junta de Higiene Pública. Es así que el 29 de abril de 1882 Muñoz Romarate inscribe su título para poder ejercer legalmente la medicina, como actualmente lo hacen los egresados en el Ministerio de Salud Pública.

Ese mismo año hubo otros dos egresados: Adela Parietti rindió con aprobación examen general de partera y José Scarabini el de flebótomo, también con éxito. Todos estos cambios, de hombres, de métodos, de reglamentos, de locales, se acompañaron de un incremento del número de estudiantes, que en 1886 totalizaba 92 alumnos: 74 uruguayos y 18 extranjeros.

En esos años, por inspiración del sabio José Arechavaleta (1838-1912), profesor de Botánica médica desde los orígenes de la Facultad, se fundó como consecuencia de los estudios de Robert Koch y Louis Pasteur un laboratorio de bacteriología que dirigió el mismo Arechavaleta. Este laboratorio fue el germen del Instituto de Higiene Experimental, fundado en 1896, siendo el primer instituto que tiene la Facultad.

El Instituto de Higiene Experimental se trasladó, en 1935, a su nuevo y moderno local expresamente construido en el predio del Hospital de Clínicas; donde permanece hasta la fecha.

Con el crecimiento del alumnado y de los nuevos institutos se hace necesario una nueva planta física para lo cual por la ley Nº 2711 del 12 de julio de 1901 se autoriza la construcción de un nuevo edificio para la Facultad de Medicina. Su realización estuvo a cargo del arquitecto Jacobo Vásquez Varela culminando las obras a fines de 1910. Fue tomada como modelo la Facultad de Medicina de París. Contempla la organización de la Facultad en esa época, con dos pabellones, uno para el Instituto de Química y el otro para el de Higiene, y un edificio mayor con planta en H, que en un ala alberga al Instituto de Anatomía, en la otra al de Fisiología y el centro está ocupado por el gran anfiteatro, el Decanato y las oficinas. Es el local que, con algunas modificaciones, todavía ocupan sus dependencias en la Avenida General Flores.

Los cursos en el nuevo edificio se inician en marzo de 1911 durante el decanato del Profesor Doctor Manuel Quintela.

La enseñanza clínica encontró también en sus comienzos grandes dificultades; la mala voluntad de la Comisión administrativa del Hospital de Caridad se hizo notar desde los primeros tiempos, obstaculizando de todos modos la enseñanza. Sin embargo poco a poco casi todo el Hospital de la Caridad, rebautizado “Hospital Maciel”, fue poniéndose a disposición de la enseñanza, al ser los distintos servicios dirigidos por profesores de la Facultad.

En 1908 se inaugura el Hospital Pereira Rossell, en el que se alojan las clínicas de niños y de ginecología y obstetricia, todas dependientes técnicamente de la Facultad; en 1922 se habilita el viejo edificio del Asilo de Mendigos, en la Unión, como “Hospital Pasteur”, y se instalan en él varias clínicas.

Pero era evidente que la Facultad debía tener un hospital clínico ya que los convenios con el Ministerio de Salud Pública, aunque satisfactorios en general, obligaban a muchas limitaciones en el desarrollo de la enseñanza y la investigación. Era necesario pensar en un hospital de tal modo organizado que la asistencia estuviera articulada la docencia y la investigación. El Dr. Manuel Quintela, siendo decano, logró que el Poder Legislativo aprobara un proyecto en tal sentido, en 1926. Se llamó a concurso y en 1930 se pone la piedra fundamental del monumental edificio de 24 pisos que recién se habilitó en 1953, que aloja hoy a casi todas las clínicas de la Facultad y que lleva el nombre de su iniciador: “Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela”.

Para completar esta visión tan panorámica de la rica historia de una institución ya centenaria, merece que mencionemos la creación del Curso de Dietistas (año 1945), la fundación de la “Escuela Universitaria de Enfermería” y de la “Escuela de Graduados” en el año 1952. En 1956 se crea la Escuela de Nutrición y en 1965 la Escuela de Colaboradores de Médicos (ya en 1950 se había creado en la facultad la Sección Auxiliares de Médico) hoy Escuela Universitaria de Tecnología Médica.

Finalmente cabe agregar en el marco de este panorama de la historia de la Facultad de Medicina, las profundas secuelas que aún persisten luego de la intervención de la Universidad durante la dictadura militar: período 1973 – 1985. Un objetivo central del régimen fue la desarticulación de la Universidad, aislándola del contexto social y político del país, fomentando el individualismo, limitando la investigación, anulando el espíritu crítico y creador inherente del demos universitario.

La recuperación democrática y por ende el cese de la Intervención no significó el restablecimiento pleno de la Universidad con todos sus valores a plenitud. Las medidas llevadas adelante por la fuerza durante 11 años dejaron secuelas que a la fecha aún no han podido ser superadas. Contribuyeron a ello las políticas impulsadas por los gobiernos democráticos que sucedieron a la dictadura, que agudizaron el proceso de asfixia económica de la universidad.

1 Decanos:
1º. Dr. Francisco Suñer y Capdevila: 1876-1877.
2º. Dr. Julio Jurkowski: 1877-1878.
3º. Dr. Antonio Serratosa: 1879-1880.
4º. Dr. Eduardo Kemmerich: 1878-1879.
5º. Dr. Juan Crispo Brandis: 1880-1881.
6º. Dr. Guillermo Leopold: 1881-1882.
7º. Dr. José Pugnalini: 1882-1883.
8º. Dr. José Máximo Carafí: 1884-1887.

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